Japón guarda un minuto de silencio al cumplirse dos meses desde el terremoto

21:37 Debitto Lozano 0 Comentarios


Foto: International Press

Tokio, 11 may (EFE).- Japón se paralizó hoy a las 14.46 horas (05.46 GMT), al cumplirse dos meses desde el terremoto del 11 de marzo, para recordar con un minuto de silencio a las víctimas del seísmo y posterior tsunami, que causaron unos 15.000 muertos y 10.000 desaparecidos. Los habitantes de las zonas más afectadas en las provincias de Miyagi, Iwate y Fukushima detuvieron sus quehaceres diarios en refugios o durante los trabajos de reconstrucción para rendir un emotivo homenaje que fue transmitido por la televisión pública NHK.



Hace dos meses, a esa misma hora, un terremoto de 9 grados de la escala de Richter frente a las costas de la provincia de Miyagi y el posterior tsunami, con olas de hasta 30 metros, arrasaron pueblos enteros sin que un gran número de personas tuvieran tiempo de reaccionar pese a que sonaron las alarmas. Hoy, residentes, voluntarios y personal militar y de protección civil realizaron ceremonias para honrar la memoria de aquellos que perecieron en la catástrofe, mientras continúan los esfuerzos para limpiar los escombros y levantar viviendas temporales para alrededor de 117.000 personas que siguen en refugios. En las localidades pesqueras, la flota que se salvó de las olas lució hoy las banderas tradicionales para traen suerte durante las jornadas de pesca que fueron donadas por personas anónimas. En pueblos como Minamisanriku, provincia de Miyagi, convertido en un inmenso campo de escombros, voluntarios, militares y habitantes se detuvieron para guardar unos momentos de silencio a la hora en que el tsunami golpeó la localidad, pocos minutos después del temblor. Rodeados por los camiones del Ejército, una soprano y un guitarrista ofrecieron un concierto para llenar el silencio que permitió el alto en las labores de desescombro, que realizan máquinas y centenares de voluntarios y personal militar. Tokio, 11 may (EFE).- Dos meses después de los devastadores efectos del terremoto, Japón se enfrenta a la reconstrucción con millonarios planes presupuestarios, un posible aumento de los impuestos y una profunda revisión de su política energética. El noroeste de Japón comienza a recuperarse lentamente del seísmo y tsunami del 11 de marzo, aunque la ingente reconstrucción que tiene por delante, calculada en 25 billones de yenes (215.000 millones de euros), supone un quebradero de cabeza para un país que suma la mayor deuda de las potencias industrializadas. El primer paso se dio a principios este mes con la aprobación de un presupuesto extraordinario de 4 billones de yenes (34.398 millones de euros), destinado a reconstruir y reubicar pueblos enteros, así como a restaurar las infraestructuras dañadas. El Gobierno da por hecho que esta partida no es más que el comienzo de un plan presupuestario que rondará previsiblemente 10 billones de yenes (86.000 millones de euros) y que tendrá que hacer frente también a la gran crisis nuclear creada por el accidente nuclear causado por el tsunami en la planta de Fukushima. La consecuencia más profunda de Fukushima es la revisión, anunciada ayer por el primer ministro, Naoto Kan, de la política energética de un país que obtenía una tercera parte de su electricidad de la fisión atómica y que ahora quiere reforzar el aporte de las fuentes renovables. Kan dijo ayer que Japón abandonará el plan presentado el año pasado para construir 14 nuevos reactores nucleares, que se iban a sumar a los 54 ya existentes en una apuesta por obtener en 2030 el 50 por ciento de su energía de ese tipo de plantas. En la actualidad solo operan en Japón 22 de esos reactores y próximamente dejarán de funcionar otros dos de la central nuclear de Hamaoka, cuyo cierre temporal ha sido forzado por el Gobierno por razones de seguridad. Hamaoka no se vio afectada por el seísmo del 11 de marzo al encontrarse 200 kilómetros al sur de Tokio, pero está ubicada en una zona de confluencia de placas tectónicas con un 87 por ciento de posibilidades de sufrir un gran terremoto. El devastador tsunami ha hecho que el Gobierno opte por extremar las medidas de seguridad en la industria nuclear y por fomentar la energía eólica, solar o hidrotermal, al tiempo que se impondrán medidas de ahorro energético. Además, para evitar engordar la deuda pública, equivalente a casi el doble del Producto Interior Bruto (PIB), el Gobierno japonés no descarta recurrir a una reforma fiscal, que podría suponer un aumento del impuesto al consumo, sociedades o de la renta. La recuperación de las 350.000 viviendas destruidas o dañadas por el desastre natural puede durar años y necesitará movilizar una cantidad de recursos que provendrán también de la iniciativa privada. Según los cálculos de la constructora nipona Sekisui House, la segunda mayor del país, la demanda de casas se disparará hasta el millón de viviendas anuales en todo el país, que vivirá el mayor "boom" inmobiliario de los últimos quince años. De momento, los esfuerzos se centran en la instalación de decenas de miles de viviendas temporales en las zonas costeras arrasadas por el terremoto y por desplazar o incinerar decenas de millones de toneladas de escombros. La crisis ha supuesto además un duro golpe para las relaciones entre la cúpula empresarial y las altas esferas de poder político en Japón, criticadas por favorecer los intereses de grandes compañías privadas como TEPCO, propietaria de la ruinosa Fukushima Daiichi. Ahora la mayor eléctrica del país tendrá que someterse al escrutinio del Gobierno y desviar parte de sus ingresos al pago de indemnizaciones. Tras estabilizar la central nuclear, deberá iniciar un largo proceso de desmantelamiento de cuatro de sus seis reactores que podría suponer un desembolso de unos 600.000 millones de yenes (5.160 millones de euros), cuatro veces su beneficio neto el pasado ejercicio fiscal. Tokio, 11 may (EFE).- Los emperadores de Japón, Akihito y Michiko, visitaron hoy Fukushima, una de las tres provincias del noreste nipón devastadas por el tsunami y que fue también duramente golpeada por el accidente en su planta nuclear. El viaje de los ancianos monarcas, de claro contenido simbólico, se produce justo cuando se cumplen dos meses del seísmo de 9 grados Richter del 11 de marzo, que desencadenó un devastador tsunami y una crisis nuclear en la planta Fukushima Daiichi que sigue abierta. Akihito, de 77 años, y Michiko, de 76, muy queridos en Japón, ya viajaron en semanas anteriores a Miyagi e Iwate, las otras provincias niponas asoladas por una catástrofe natural que se cobró cerca de 15.000 vidas y ha dejado 10.000 desaparecidos en todo el país, y que todavía mantiene a 117.000 personas fuera de sus hogares. Hoy, los emperadores visitaron la ciudad de Fukushima, a unos 62 kilómetros de la planta nuclear y donde fueron informados por el gobernador, Yuhei Sato, de la situación en la provincia, donde hay más de 80.000 desplazados por la crisis y los agricultores han sufrido graves pérdidas económicas por temor a las radiaciones. A su llegada al aeropuerto, fueron recibidos por un grupo de personas que los saludaron mientras bajaban del avión, vestidos de forma menos formal que de costumbre -el emperador con cazadora y pantalón gris y la emperatriz con un sencillo traje en tonos claros-, informó la cadena NHK. Posteriormente viajaron en helicóptero a la localidad de Soma, en la provincia de Fukushima, para visitar un refugio temporal y animar a las víctimas, con las que charlaron de rodillas, como han hecho en otras visitas anteriores. Está previsto que los ancianos monarcas se desplacen también a la zona costera de la provincia para observar los daños causados por el tsunami y que regresen esta misma noche a Tokio en el avión militar. La familia real japonesa ha estado desde el comienzo de la crisis muy involucrada en la atención a los damnificados por el terremoto y tsunami. Esta fue la quinta visita de Akihito y Michiko a la zona devastada por el desastre mientras su hijo y heredero, el príncipe Naruhito, acompañado por su esposa Masako, también se han desplazado a refugios en días pasados. Cinco días después del seísmo, el emperador se dirigió a los japoneses en el primer mensaje por televisión de sus 22 años de reinado para pedirles que resistan y se ayuden unos a otros con el fin de superar la peor crisis del país desde la II Guerra Mundial. Un soldado muestra el negativo de una fotografía de una persona, encontrada entre los escombros de lo que fue la ciudad de Kesennuma, Japón, ayer martes, 10 de mayo de 2011. EFE Policías japoneses protegidos con mascarillas inspeccionan la desolada ciudad de Kesennuma en busca de cadáveres de víctimas del terremoto, ayer martes, 10 de mayo de 2011. EFE

Fuente: Yahoo

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