El G8 se plantea estandarizar las normas de seguridad nuclear tras Fukushima

17:45 Debitto Lozano 0 Comentarios

París, 23 may (EFE).- La creciente demanda de normas de seguridad estandarizadas a escala internacional en las centrales nucleares tras la catástrofe de Fukushima se ha incluido entre los temas de discusión del G8, así como el futuro de este sector energético para el que los países miembros mantienen políticas muy divergentes.
La presidencia francesa del G8 ha previsto una primera sesión de trabajo en la cumbre de Deauville el próximo jueves sobre estas cuestiones, consciente de que Fukushima va a modificar las condiciones para la energía nuclear civil y de que la opinión pública espera respuestas a sus inquietudes sobre la seguridad.
Francia es el país más nuclearizado del mundo en términos relativos -sus 58 reactores generan en torno al 75 % de la electricidad- y ha hecho una apuesta por esta tecnología con grandes empresas -sobre todo las estatales Areva y EDF- volcadas en la exportación de servicios en todo el ciclo de las centrales.
Por eso el Elíseo insiste en el mensaje de que pese a lo ocurrido en Japón el nivel de las normas de seguridad de las centrales nucleares es "elevado" y que si no hay un estándar internacional es por diversas razones, entre otras que hay varios modelos de centrales que utilizan tecnologías diferentes.
La mejor forma de evitar que Fukushima suponga un colapso de la construcción de nuevas centrales nucleares como lo supuso durante años el accidente de Chernóbil en 1986 es coger el toro por los cuernos y mostrar que no se escatiman esfuerzos, también al más alto nivel político, para la seguridad.
Las enseñanzas de lo ocurrido en la central japonesa como consecuencia del tsunami de marzo serán objeto de una reunión ministerial organizada por el G20 y el G8 -presididos este año por Francia- junto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) los próximos 7 y 8 de junio en París.
En esa reunión, preparatoria de otra de cuatro días del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a finales de ese mes de junio en Viena, se estudiarán posibles mejoras de las centrales ante riesgos de seísmos y tsunami, pero en principio no otras amenazas potenciales como pudieran ser ataques terroristas, ni tampoco la cobertura financiera para cubrir los daños de grandes catástrofes.
También podría ser la ocasión para entrar en el debate de una revisión de la escala de accidentes nucleares para que -como quiere la agencia nuclear de la OCDE- no se repita la "contradicción" de que las catástrofes de Fukushima y Chernóbil tengan la misma calificación (nivel 8, el máximo).
Pero más allá de la cuestión de la seguridad, la presidencia francesa del G8 quiere que los líderes de estos países, pese a sus divergentes estrategias al respecto, hablen del futuro de la energía nuclear.
Para orientar ese debate, París ha encadenado la sesión en Deauville sobre política nuclear con otro sobre el cambio climático, ya que entre los argumentos de Francia en favor de la energía atómica uno de los más importantes es que constituye uno de los principales medios para limitar las emisiones causantes del calentamiento global.
Así, en esta segunda parte se pretende que los países que han anunciado que van a cerrar sus centrales nucleares y prescindir de esta energía -en alusión a Alemania, dentro del G8- expliquen cómo pretenden respetar sin ellas los compromisos en términos de emisiones de dióxido de carbono en las próximas décadas.
En las negociaciones internacionales sobre el cambio climático, las posiciones en el seno del G8, como quedó patente en la cumbre de Copenhague de diciembre de 2009, son muy diferentes básicamente entre los europeos -favorables de fijar objetivos internacionales vinculantes- y Estados Unidos -que entonces se alió con China, India y Brasil-.
De modo que en Deauville sólo caben esperar declaraciones sin más compromisos de cara a la próxima cumbre del Clima en Durbán a finales de año.
París, 23 may (EFE).- La recuperación de la economía mundial y las amenazas que la acechan, como el impacto del tsunami de Japón, la inestabilidad inducida por las revueltas del mundo árabe o la escalada del precio del petróleo constituyen el punto de entrada de la cumbre del G8 de Deauville los próximos jueves y viernes.
El almuerzo de trabajo con el que se iniciará la cumbre en esa ciudad balneario de la costa de Normandía, al noroeste de Francia, comenzará con la intervención del primer ministro japonés, Naoto Kan, que dará cuenta de la situación en su país, tras el seísmo de marzo y la consiguiente catástrofe de la central nuclear de Fukushima.
La economía global se está recuperando, pero en el mundo desarrollado del que forma parte esencialmente el G8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) la situación es relativamente más frágil.
Sobre todo en Japón, donde el Producto Interior Bruto (PIB) retrocedió un 3,7 % en ritmo anual en el primer trimestre de 2011, tras haberlo hecho un 1,1 % entre octubre y diciembre.
El encarecimiento del barril de crudo en los últimos meses también genera mucha preocupación, y así la Agencia Internacional de la Energía no sólo lleva dos meses seguidos advirtiendo de que hay indicios de que los elevados precios están afectando al crecimiento económico, sino que el pasado día 19 urgió a los países productores a que saquen más petróleo al mercado.
También siguen generando inquietud los abultados niveles de deuda en los países ricos, y el hecho de que no logre cerrarse la crisis particular de la zona euro con los planes de salvamento para Grecia, Irlanda y Portugal, con la presión de los que en el mercado siguen apostando a que podría haber un contagio a España.
Las revoluciones populares del mundo árabe, aunque generan una inmensa esperanza, han desencadenado también una inestabilidad con impacto en la economía mundial.
Todos esos elementos, con la incertidumbre que conllevan, habrán quedado integrados en el informe que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) habrá hecho público el miércoles, víspera de la cumbre, con su revisión de las previsiones económicas para el mundo desarrollado y para las grandes potencias emergentes.
Los líderes del G8, que deben examinar el estado de la negociación en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para hacer avanzar la inacabada Ronda de Doha, tienen programadas para el jueves por la tarde dos sesiones de trabajo en las que discutirán de la energía nuclear tras la catástrofe de Fukushima, del cambio climático y de internet.
La cena de esa primera jornada se consagrará a las revoluciones árabes, con un recorrido por situaciones muy diferentes, en particular Túnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen.
Se aprovechará la ocasión para tocar otros asuntos vinculados a esa parte del mundo como los desafíos que plantea el régimen iraní, las consecuencias de la muerte de Osama Bin Laden -sobre todo para Afganistán y Pakistán- e incluso el atentado de Marraquech en abril.
La presidencia francesa pretende poner en marcha la idea de utilizar el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), volcado desde la caída del muro de Berlín en 1989 al servicio de la transición de los países del antiguo bloque soviético, para que haga lo mismo en ayuda de la orilla sur del Mediterráneo.
En ese contexto de establecer una asociación con los países árabes que están dando el salto a la democracia, el viernes los jefes de Estado y de Gobierno del G8, junto a los responsables de la ONU y de los organismos financieros internacionales, recibirán a los primeros ministros de Egipto y Túnez, y juntos tienen previsto emitir una declaración para sellar su compromiso.
Por último, habrá otro encuentro -este ya habitual en las cumbres del G8- con los jefes de Estado de la Nueva Alianza para el desarrollo de África (NEPAD, Argelia, Egipto, Etiopía, Nigeria, Senegal y Sudáfrica) a los que Francia ha querido que se sumen los de tres "democracias ejemplares" del continente: Guinea Conakry, Níger y Costa de Marfil.
El ministro de Exteriores japonés, Takeaki Matsumoto, llega al Palacio del Elíseo para asistir a una reunión entre ministros de Exteriores del G-8, en París. EFE/Archivo

Fuente:  Yahoo

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