Vivencias del mayor terremoto de Japon N.2: Jordi Ilaria

18:49 Debitto Lozano 1 Comentarios

 Buenas a todos, aqui os traigo el segundo relato de lo vivido en el terremoto, en este caso no por mi, sino por un buen amigo del facebook y duenyo del portal Japan Gaijin que nos ha cedido la informacion publicada en su blog para que tod@s podais leerlo y ver como otras personas lo han pasado. Como siempre digo: "Cuanta mas informacion, mucho mejor".

"Como todos ya sabreis, por la tele o por intertnet, ayer a mediodía hubo un terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter con epicentro a 10km de profundidad frente a las costas de Sendai, al norte de Tokyo.
Yo estaba volviendo con la línea Chuo desde Musashi koganei. Recolzado sobre el asiento, giré la mirada hacia la izquerda, y contemplé el paisaje por la ventanilla. Hacía sol, pero en la lejanía se podían ver una tormenta acercándose. 


en la estación de Nakano 

De repente, a la altura de la estación de Nishiogikubo, el tren parece como botar... se balancea un poco izquierda derecha, para luego moverse de una forma muy pero que muy rara. A continuación, con todo el pasaje ya pálido, el conductor pega un frenazo y para el tren de golpe, abre las puertas y micro en mano dice que está ocurriendo un fuerte terremoto en Tokyo.




el tren parado en Nakano y la gente haciendo cola 

La voz del conductor muestra un elevado nerviosismo, intranquilidad. Sus palabras tambalean... mantiene un par de pausas en su mensaje. Al minuto, todo el mundo decide salir del vagón y quedarse en los andenes de la estación. Allí, ahún pero. En megafonía alertan del desastre. Las alarmas suenan, las luces rojas parpadean, y de repente toda la estación empieza a moverse... veo como los letreros van de un lado a otro, el altavoz que pesa más que yo se mueve como una peonza. Más allá, un letrero de plástico de dos metros ha caído al suelo. 

 
ventanas rotas en un edificio en la zona sud de Koenji 

Nunca olvidaré el ruido de hierro al moverse de aquella forma. Afortunadamente, toda la estación se movió,eso sí, pero al compás, como si fuera hecha de un solo elemento. Supongo que si no fuera así, se hubiera desplomado encima de las.... 500 personas? 

 
gente regresando a casa andando, en Ogikubo 

Yo allí no estoy más... bajo por las escaleras mecánicas, salgo por las taquillas. Justo en la entrada de la estación, la multitud expectante y temorosa. Han colocado una radio encima de la máquina del restaurante de udon. Todo el mundo está móbil en mano intentando llamar o enviar mensajes. Las llamas no se pueden realizar... las líneas están saturadas. Los mensajes de email se reciben de golpe, con mucho retraso. 

 
gente mirando las noticias en una tienda de Nishiogikubo 

 
 más gente 

Entonces hay otra réplica del terromoto... la sensación es totalmente diferente a las que he tenido anteriormente. Es como si Dios (o Peter Sellers) estuviera empujando toda la estación hacia un lado, y viceversa. Había un grupo de chicas, estudiantes de instituto que se agarraron entre ellas, todas gritando. Otro grupo de abuelas y cincuentonas estaban agachadas agarrándose a una de las columnas de la estación.
Entonces entendí que en todo el día y noche sería completamente imposible regresar en tren. Salí a la calle, y en las tiendas habían puesto televisiones emitiendo programas de noticias (ese día, y el de hoy, solamente emiten noticias del terremoto). Alucinante quedé con las imágenes del tsunami arrasando todo lo que encontraba por la costa de Sendai.
Tras un rato por ahí, decidí que tenía que regresar a casa de alguna manera. En tren/metro imposible, taxi demasiado caro. Solamente quedaban las opciones de o autobús o a pie. Para coger el autobús, habían unas colas interminables, por lo que decidí armarme de valor y andar hasta casa. Empecé a andar, andar... llegué a Ogikubo... luego a Asagaya... más tarde a Koenji para terminar en Nakano. Fueron 2 horas andando entre multitud de gente que decidió hacer lo mismo que yo. 

 
el estado de la estación de Nishiogikubo 

Podías encontrar salaryman con traje, corbata y maleta con cara de llevar andando mucho rato. Mujeres ya de avanzada edad, que comentaban que el terremoto fue fuerte, pero no tanto como el del 1923 (¿se acuerdan? ¿se acuerdan de sus padres comentarlo?).
Al final, llegué a Nakano... tenía hambre, y al llegar donde el restaurante de siempre, vi que no habían clientes y que las luces estaba casi apagadas. Fui hasta la estación, y allí el caos. Había una cola enorme de gente esperando subirse a un tren que no llegaría... otra esperando el autobus, y otra esperando llamar por teléfono desde una cabina. Por cierto, las cabinas de teléfono eran gratuitas.
En la plaza de la salida norte de Nakano habían unos chicos de un restaurante que daban (también gratis) sopa caliente. Por ahí siempre hay un grupo de vagabundos, los cuales estaban contentísimos que hubiera ocurrido un terremoto porque tenían sopa gratis. 

Estuve como una hora y media pensando si ir a casa o estar toda la noche ahí. Al final decidí hacer lo primero. Al llegar, vi como habían unas grietas en la pared que antes no estaban... entré, recogí las pocas cosas que se había caido (la pasta de diente y el jabón en el lavabo-ducha, y los libros se tumbaron). En casa, respondí un par de emails a la familia, intenté sin éxito llamar a gente. Entonces me metí quité el abrigo, me metí en la cama y al rato empezaron con las réplicas, por lo que dormir fue totalmente imposible.
Bajo un ataque de pánicos, me puse otra vez el abrigo, la bufanda y los guantes y sali afuera, no se donde. Una cosa es sobrevivir a un terremoto de 8.9 grados richter estando fuera, y otra que cada media hora la casa se agite un poco. Estaba de los nervios fatal, fui al parque, me senté en el banquillo y cerré los ojos. Al rato, el frio me despertó... estuve durmiendo sentado casi una hora. Eso no podía ser, ¡moriría por congelación! decidí regresar a casa. 

Con la ropa de calle, me metí en el futón tapado hasta las cejas, tapándome los oidos para no oir como se movia la lámpara y chirriaban las paredes, y logré dormir 3 horitas... el americano llegó casi a las 4 de la noche.
Me despertó a las nueve una llamada de mi madre desde España... las líneas ya funcionaban. Aproveché para volver a escribir a la media dozena de amigos de Tokyo, y decidí salir afuera.
Lo primero fue ir a la tienda de electrodomésticos a comprar una linterna y pilas. Dicen que esta tarde habrán cortes de electricidad y quiero estar preparado. También fui a hacer una llamada por teléfono desde una cabina. Al tercer intento, pude hablar... me tranquilizé mucho... Luego me dirigí hacia el supermercado a comprar reservas de comida por si ocurriera algo peor, y regresé a casa a comer...
Parece que la cosa está más tranquila... hay meneos, pero no son tan frecuentes. Más cortos, y mucho más flojos."

Muchas gracias de nuevo y espero recibir mas informacion de otros espanyoles o japoneses que han vivido el mayor terremoto de la historia japones en sus carnes.

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